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teatro coliseo podesta, la plata, bs. as., diciembre 14 de 2004 |
La ciudad de las diagonales me recibió de espléndida manera, un día soleado y de temperatura ideal, hizo que mi jornada se soporte más gratamente.
Fui recibido por Marcelo Castro y su staff de producción, con quienes nos pusimos a analizar en detalle el trabajo a realizar, cabe aclarar que Marcelo y su staff, tienen muchísima experiencia en la organización de estos show ya que este fue el 4to. Show consecutivo organizado por estos muchachos.
Aporte algunos consejos y un poco de mano de obra, pero todo estaba tan bien organizado y sincronizado que pronto me puse a disfrutar del show.
El Teatro Coliseo Podestá, es una joya arquitectónica de esas que quedan pocas, un lugar alucinante, con una acústica increíble. El show comenzó luego de que el teatro llego a su máxima capacidad, 800 personas participaron de este show.
Todo comenzó con la presencia de los más destacados alumnos de la escuela de baterías de Marcelo Castro, unos 20 alumnos tocaron lo suyo en sets de 2 minutos cada uno, mostrando un nivel muy alto en su performance, dando la pauta de que están muy bien contenidos e informados por su Maestro. Percibí una atmósfera de buena onda y compañerismo, hasta me emocione de ver pibes de 14 años tocando a full. Eso mantiene la esperanza de un eterno recambio de músicos. Bravo! Marcelo.
Posterior a la presentación de estos “pequeños” grandes bateros, fue el turno de un personaje por demás particular, tocando un instrumento no menos peculiar, Pablo Rivas subió a escena con su vibráfono, poseedor de una paz pocas veces vista, cerré mis ojos y pude disfrutar de la inmensidad del universo de sonidos, que provocaba este increíble músico, Bravo! Pablo.
Siguió el show con la presencia de Julio Lastra, actual baterista de Cacho Castaña, un set increíble. Un tipo realmente simpático, humilde y siempre dispuesto al disfrute del instrumento, como pocos lo hacen, llevo adelante un set maravilloso, lleno de matices, Bravo! Julio
Luego llegó la cereza del pastel, subió al escenario de ese maravilloso teatro, nuestro amigo Marcelo Castro, que puedo decir que no haya dicho antes, una maquina de partir cabezas, un imposible, un deseo que jamás nadie podrá cumplir, nunca nadie podrá tocar así, un asesino con licencia para matarte, Bravo! Marcelo.
Un tipo simple, que muestra respeto, dedicación, talento, muchísima humildad y buena onda.
Siendo la madrugada, aborde un auto que me traería nuevamente a mi guarida, tratando de guardar solo los grandes momentos de la noche.
Hasta la próxima.
El Muerto |